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El tupí - 2º parte - dogos argentinos

 

En ese contexto nace el TUPÍ de esta memoria. Corría mediados del año 1968. Lo obtuve de mi perra MANQUÉ (nacida aproximada-mente en 1966, hija del “Bull” de Pancho Ferrer Martínez, primo de Toño y de la “Ojito Negro” de Juan Carlos Pascovich, hija de perros de Pancho Nores, que por cierto descendían de los de su hermano Toño). A esta Manqué  Agustín Nores le otorga pedigrí con el nombre de Challá del Chubut, FCA Definitivo nº 3.

Su padre fue UTURUNCO, Registro Provisorio Base nº 4, el que antes fue enviado por Pancho Nores a Esquel por  pedido de Agustín; Agustín luego sacarle cría se lo pasa a Elías Owen, ganadero y cazador  cercano de Esquel, mas concretamente en Trevelín, donde tenía su criadero de dogos .  En estas zonas dejó numerosa prole: el más famoso Day de Trevelín, propiedad del no menos famoso Amadeo Biló.

Uturunco vuelve a Santa Isabel, Córdoba a los diez o doce años aproximadamente. Por la edad y fundamentalmente por las incontables cacerías y con toda seguridad, las altas temperaturas y lesiones de combate,  tenía realmente la apariencia de “Gladiador Cordillerano”, Pancho Nores me lo pasa para que le preste la mayor atención y cuidado para ponerlo en condiciones y poderle sacar algunas crías. Muere de viejo en Santa Isabel.

Así fue que lo tuve dos o tres años, y Traslan de por medio (el viagra de entonces),  saqué con  Manqué, entre otras perras, la cría de Tupí.
Así es que te mando dos fotos en mi casa de Uturunco.

La lechigada fue de tres machos y una hembra,  de la que ya ni me acuerdo de su nombre ni a qué amigo fue a parar. Los machos fueron bautizados Tupí (que me lo quedé yo), Nabú (que se lo regalé a Carlos Centeno) e Indio (dado al Dr. Lalo Roldan). Los tres hermanos fueron destacados cazadores, primero en los montes cordobeses, donde abundan, o mejor dicho abundaban los pumas y pecaríes, hoy diezmados sus hábitats por la tala indiscriminada. Solo los encontramos al Este y Oeste de las sierras, y otros manchones a los costados de la Mar Chiquita. Al Noreste. Corre adjunta fotografía de indio, Nabú y Tupí a los once meses de edad con un pecarí cobrado, donde estoy con el emblemático baquiano Carlos Muñoz, de Villa del Totoral, quien acompañara siendo muy joven a Toño Nores en las cacerías por el norte de Córdoba. Otra foto con ya un año y seis meses de edad, con pecaríes y corzuelas, donde están los tres hermanos. También sus dueños: Carlos Centeno, Horacio Rivero y Lalo Roldan, el baquiano Muñoz y otros amigos.

Con posterioridad y cuando ya habíamos conocido al Sr.Pedro Julián  llevamos a estos perros con otros en jauría a cazar jabalíes, donde tuvieron muy buen desempeño. Uno de ellos indio, lo dejó Lalo en manos del “Negro” Tani, baquiano de la zona de Villa Valeria, al sur de Córdoba, donde dejó muchas crías, habiendo participado varios años en la jauría del “Negro”.

A partir del año 1971, con el club del dogo de Córdoba ya organizado y funcionando como afiliado a la FCA, Tupí hizo una serie de exhibiciones con distintos pumas, donde demostrábamos la capacidad de pelea del Dogo Argentino mano a mano con dicho animal, cosa que era creíble para pocos (te adjunto foto de su primera lidia donde estoy “careándolo”, estando el puma atado con cadena larga dentro de una leñera; como verás,  que le daba a éste animal una inmejorable posición de combate ). También recibimos una delegación de cazadores de Japón a quienes les hicimos una demostración en vivo, Tupí con un jabalí de más de 130 kg... Luego de ello y de inmediato me lo quisieron comprar en u$s 7.000, a los que corté de cuajo para que no siguieran subiendo la propuesta. Te mando unas fotos de Tupí peleando con jabalí en los corrales de Santa Isabel.

Por cierto que lo presenté en la primera Exposición Especializada del Club en 1971, donde obtuvo el Mejor de Exposición, siendo  Juez Manuel (Manolo) Guzmán, uno de los primeros Jueces Especialistas de la raza. En posteriores por todo el país, obtuvo distintos trofeos, entre otros, por nombrar los mas importantes, fue el primer Gran Campeón de la raza y el primer dogo que ganó el Grupo Rastro (que era el que en esa época contenía al D.A) y el primero en llegar a un Mejor de Grupo en Exposición de Campeonato de FCA, esto último siendo el Juez H. Raunder, el conocido y ya fallecido Toto Di Pace. De ese Mejor de Raza te mando dos fotos; una en que Di Pace lo hace acreedor y otra donde previo a ello, están los finalistas. De izquierda a derecha: el suscripto, Di Pace,  Miguel García Montaño, Fernando Moreno y el Flaco Fernández.
Recuerdo ahora cómo sufrió Agustín Nores, allá por 1972 o 73, cuando siendo el Juez Especialista de la raza, se lo presenté en una Exposición de la FCA en Capital Federal. Digo sufrió, por que él siempre me decía “Horacito, es un `poco` bajo, me gustan mas altos”. Se las vio negra, ya que algo de razón tenía; Tupí medía 63 cm. a la cruz, pero no le quedó otra. Había unos veinte dogos y sin duda alguna, era en esa exposición el más completo. Carecía de defectos.

Desde el punto de vista morfológico era perfecto. Típico como el más; la definición muscular era la de un atleta –no podía ser de otra manera, por entrenamiento y carga genética-;  mordida en “tijera” y sin falta alguna de piezas dentarias. Su armonía inmejorable. Sus huesos de gran sustancia. De sus angulaciones, ni qué hablar. En fin solo era “criticable”, para algunos, su alzada.

Pero ella le daba, sin duda alguna, una óptima estructura para desempeñarse en los distintos terrenos –montes bajos o altos, sierra o llano, pantano- donde podía desarrollar toda su potencia y energía. Su peso, en estado físico óptimo, no era más allá de los 38 kg., lo que vale decir que le sumaba una adecuada agilidad y resistencia para varias horas de duro trajín. Cuando llegaba a la presa se comportada como un Dogo Argentino. Su regocijo lo manifestaba siempre, por más heridas que recibiera. En casa, uno más de nosotros - seis hermanos y madre- cumplía acabadamente su rol de perro guardián. Ya retirado de todo ruedo y actividad, para darle un su merecida “jubilación”, quedó solo para la guardia y como padrillo. A los siete años aproximadamente se lo preste a un amigo –Julio Arana- que al tener que alejarse de su familia, me lo solicitó para el cuidado de ella (esposa y dos o tres niños), ya que habían sido objeto de un asalto en su propiedad. Nunca mas se lo pude sacar a la “Gorda” e hijos. Con ellos murió de aproximadamente trece años de edad. 

Vuelvo a Agustín. No tuvo nada más que levantarme la mano. Primero darle el CAC o CGC (no recuerdo cual de los dos) y de allí al Mejor de Raza; de ese momento te envío una foto. En la misma obtuvo el mejor de Grupo, no recordando ahora con qué Juez.

Evoco que para esa época Don Virgilio Patalano, uno de los grandes Presidentes que tuvo la FCA, me solicitó fotografías del Tupí para mandar a la FCI,  ya que fue uno de los que lucharon desde ese cargo para el  reconocimiento de la raza en FCI. 

La verdad, es que ahora que hago esta remembranza, valoro aun mas las calidades y cualidades de aquél Dogo, que para terminar, afirmo que esos atributos, no fueron solo de él, lo fue y lo son de la generalidad de esta raza.

Quienes la hemos vivido intensamente, como también sufrido andando caminos y compartiendo aventuras, sabemos que el amor y encantamiento que tenemos  por ella, lo es con total seguridad de todos los dogueros del mundo. Esto he podido apreciarlo no tan solo en nuestro país, sino también en el extranjero. Y sé que cuanto he referido de mi Tupí, cada uno de los lectores de esta nota, lo trasladarán a los perros propios.

HORACIO RIVERO

 

 

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