ORIGEN:
Su creación se la debemos al “Dr. Antonio Nores Martínez”, quien puso para ello todos sus conocimientos científicos de médico cirujano, de profesor universitario y fundamentalmente, su pasión cinófila y fervor de cazador empedernido.
El creador se propuso, allá por los año 1920, a fijar una raza, que conservando las condiciones de valor, tenacidad y aclimatación que él veía en el Perro de Pelea Cordobés, fuera de utilidad general para presa, guardia y destrucción de animales salvajes, que sea un fiel compañero de nuestro hogar en la ciudad y en la campaña, así como en nuestras aficiones a la caza mayor.
Seleccionando de generación en generación y haciendo varias familias de los ejemplares que, al juicio del creador, reunían las condiciones somáticas y psíquicas que él buscaba fijar, llega a esta raza que el denominó “Dogo Argentino”, en homenaje a nuestra Patria; y preocupándose, en un principio, mas por las cualidades psíquicas de la raza que en lo físico o somático.
En el Dogo Argentino se fusiona la fuerza vital de una raza de perros adiestrados para la caza mayor, con la nobleza de carácter y la lealtad que manifiesta hasta dejar la vida en la lucha contra la fiera o en defensa y cuidado del hogar y miembros de la familia que lo posee.
Esta condición hace de él un perro excepcional capaz de satisfacer con total plenitud las expectativas de su amo y de quienes le rodean.
Las razas que intervienen para su conformación son: la base: el Perro de Pelea Cordobés. Estando arraigada la costumbre en siglos pasados la riña de gallos como de perros, tradición heredada desde la época de nuestra colonización, donde se usaban para esto último, distintas mezclas de Bull Terrier con Mastín Español, cuando no con Bull Dog Inglés, y ya a finales del siglo XIX se agrega la raza Bóxer. De estos cruzamientos se fue formando por selección natural y mas concretamente por la Gimnasia Funcional, el “tipo” que dio en llamarse “de Pelea Cordobés” extraordinario en su resistencia y valor. A estos mestizos su creador los cruzó con ejemplares puros de las razas Gran Danés, Galgo Inglés, Mastín de los Pirineos, Pointer Inglés, Dogo de Bordeaux, Galgo Irlandés, Bull Dog Inglés, Bull Terrier y Boxer Alemán.
DESEMPEÑO:
El esquema anatómico está conformado para desempeñarse en la caza de montería, es decir adecuada agilidad, velocidad, olfato y fortaleza. Talla media para poder trabajar tanto en montes “altos” como en “bajos” y achaparrados.
El Dogo tiene en sus ancestros las razas de caza que le dan el instinto cazador y razas de trabajo que le dan la inteligencia y el instinto guardián; quienes han tenido Dogos en su hogar, o han cazado con ellos, saben hasta que punto ello es verdad. Prácticamente no le hace falta enseñanza como guardián. Llegado a cierta edad lo hace por sí solo. No hay nada mas cierto que aquella frase que dice: “Si a su casa entra un intruso y usted tiene un perro cualquiera, sabe que hay un ladrón porque “grita” el perro; si tiene un Dogo, lo sabe porque “grita” el ladrón”, la que fuera acuñada por su creador.
PRESENTACION – HORACIO RIVERO
A pedido del amigo DECIO SALVATORI conocido Handler de la raza DOGO ARGENTINO, en el sentido de que le hiciere un poco de historia de la raza a partir de la muerte de su creador, y con ello, también, y en especial, la historia del primer club del Dogo Argentino “Dr. Antonio Nores Martínez”, me propongo hacerlo, en apretada síntesis. Mi vinculación con la raza me viene de muy pequeño, por un lado la relación de parentesco con Antonio Nores Martínez ya que mi padre era su primo hermano, también su amigo ya que compartieron los mismos gustos por la caza, por los animales, que no solo era por los perros sino también por los caballos; fueron también socios en un emprendimiento de cría de caprinos en el “Puesto Chico” en Totoral. Esta cercanía también lo fue desde el punto de vista físico ya que en Córdoba Capital, nuestro hogar estaba al frente del de Antonio y en la Villa del Totoral, Pcia. De Córdoba, a una cuadra y media. En casa y en el campo de mi padre, éste tuvo muchos perros propios y de Antonio. Estas vivencias desde muy niño me llevó a tener contacto directo con esos perros y con el tiempo y la madurez que otorga los años me llevó a criar por mi cuenta mis propios perros, obviamente con aquellos ejemplares que fueran criados por Antonio o con hijos de estos, para lo cual resolví, junto con mi hermano Ernesto a inscribir criadero ante la FCA con el nombre de “Totoral”. Por estas cuestiones –y otras que no cabe aquí mencionar- he sido mentor y fundador de esta institución, junto a numerosos amigos y parientes.
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